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Control de blancos y lencería en hoteles

El control de blancos y lencería registra qué sábanas, toallas y fundas se cambian en cada habitación y detecta los desvíos respecto del plan. El resultado: menos lavados innecesarios, blancos que duran más y una factura de lavandería que por fin se puede auditar.

Última actualización: 8 de julio de 2026.

El costo que se paga tres veces

Los blancos se pagan al comprarlos, al lavarlos y al reponerlos por desgaste. Cuando el cambio de sábanas o toallas no sigue el plan (se cambia de más “por las dudas”), el hotel paga lavandería extra y acorta la vida útil de cada prenda, que la industria estima en unos 200 lavados. Ese sobreconsumo es invisible justamente porque nadie lo registra habitación por habitación.

Qué hace Linum

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el control de blancos y lencería en un hotel?
Es registrar qué sábanas, toallas y fundas se cambian en cada habitación, cada día, y compararlo con lo que el plan indicaba. Sin ese registro, el sobre-cambio y el desperdicio de lavandería se pagan todos los meses sin verse.
¿Por qué importa tanto?
Porque los blancos se pagan tres veces: al comprarlos, al lavarlos y al reponerlos por desgaste. Cada lavado innecesario acorta la vida útil de la prenda (la industria estima unos 200 lavados por sábana) y suma factura de lavandería.
¿Cómo lo resuelve Linum?
El equipo registra el cambio de blancos habitación por habitación desde el celular, y el sistema marca al instante los desvíos respecto del plan. La gerencia ve el consumo real por día y puede auditar la factura de lavandería contra datos propios.
¿Sirve si la lavandería es tercerizada?
Sí, y es donde más rinde: con el registro por habitación tenés tu propio conteo para contrastar contra lo que la lavandería factura, en lugar de pagar a ciegas.